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jueves, 8 de agosto de 2013

Billetes falsos

Estaba sentada observando la pista junto a una milonguera conocida cuando ella comentó: "no entiendo: ¿porqué las divas bailan todas con el trasero para afuera?".

Tras ese comentario, sorprendida, miré a la pista y di con la chica que le había inspirado en su comentario: es lo que yo considero un "billete falso. Desde fuera, para quienes nunca han bailado o justo empiezan a bailar, es el tipo de milonguera que más les llama la atención y por ello, la que mejor baila, aunque la realidad sea bien diferente. La razón: este tipo de milonguera se adorna mucho y mal, hace bastante teatro y suele ir con modelitos que ni en Moulan Rouge, y además su eje se parece al de Madre Tierra, es decir, parece que cambia entre 21,5 grados y 24,5 grados pero no en un ciclo de 41.000 años, sino en cuestión de minutos. (Que conste que estoy exagerando un poquito para haceros sonreír un poco...).

Conozco al "billete falso" del que esta chica hablaba, ya que he coincidido con ella antes en milongas. Es una chica agradable al trato, quizás algo insegura pero buena chica, aunque no me guste su forma de vestir ni de bailar. Por esa razón me molestó mucho oír a tres hombres hablar sobre ella. Uno de ellos le pregunta a los otros dos cómo era ella como bailarina, supongo que sopesando si invitarla o no a bailar, porque lo que está claro es que una cosa es lo que se ve, y otra muy distinta lo que se siente. Seguramente pensaban que nadie les podía oír y dejando la discreción a un lado en cuanto a su tono, hablaron de forma directa: uno de ellos la describió como bastante rígida; el otro mencionó que la chica ponía intención pero que merecía la pena bailar con ella porque era un pibón con unas buenas tetas; el tercero escuchaba, decidiendo si invitarla o no, aunque me temo que después de la segunda opinión, no lo dudó ni un instante. Segunda vez entre milongas que me quedaba helada al escuchar esa franqueza tan bestial de algunos hombres. Yo enfadada como estaba, opté por callarme y en lugar de dejar que el volcán entrara en erupción. Eso sí, me quedé con la cara del de "pibón con unas buenas tetas", porque obviamente creo que ni borracha voy a aceptar una invitación suya.

viernes, 2 de agosto de 2013

Todo un detalle

Era un encuentro de tango organizado por cinco asociaciones de aficionados al tango. Un encuentro que cada año cambia de anfitriones, rotándose entre todas las asociaciones participantes. Cada año se da un ambiente de lo más agradable y la ilusión y el esfuerzo de los organizadores se hace notar.

Hubo detalles dignos de mencionar por su originalidad y buen atino, pero en especial uno que agradecimos todos los asistentes: la cestita del baño. ¿Qué era eso? Un detallazo de los organizadores, sin duda. Contenía todo aquello que se puede necesitar para el aseo durante el transcurso de una milonga, desde desodorante en spray, a colonia, o hilo dental...¡y hasta chicles!

Lo curioso fue que después de agradecer a los anfitriones la originalidad de la cesta y felicitarles por la idea, nos confesaron que ya en la primera de las tres milongas habían desaparecido artículos: por ejemplo, alguien afanó un bote de colonia de litro para bebés del baño de las mujeres. Yo me enteré tarde de esto, pero sino, hubiera sido divertido y todo un reto reunir a un grupo de voluntarios que invitaran una por una a todas las chicas a bailar hasta dar con aquella que oliera más a bebé que las demás o lo hiera durante más días seguidos, y luego darle un toque de atención a la milonguera en cuestión.

Es increíble que sucedan estas cosas. A mi memoria viene también otra anécdota. Era un encuentro de aficionados, también por esa zona, en la que alguien debió de llevarse del hotel donde se hospedaba una chaqueta de hombre que no era suya, bien por error o porque le gustó algo que no era suyo. Ese mismo día la organización interrumpió la milonga para hacer un pequeño aviso que decía algo así: "agradeceríamos que quien se haya llevado del hotel una chaqueta que no era suya, la devuelva...¡se trata de la chaqueta del director del hotel!"

viernes, 14 de diciembre de 2012

Frasecita de la noche

Era una milonga de tarde, con comida previa, buena compañía y un frío terrible en la calle. Después de unas tandas, que sirvieron para ir calentando, llegó una de esas que adoras y que hacen que tu cuerpo se mueva solo ya en la silla cuando estás sentada esperando a que alguien te invite a bailar. Pero no vale cualquiera, ésa en especial necesitas que sea con alguien que te haga vibrar.

La invitación llegó, y por supuesto acepté. Todo ello a pesar de no conocer al bailarín, y ser consiente de que las posibilidades de que fuera una desilusión eran bastante altas dado el nivel de bailarines de esa milonga en particular. Pero tuve suerte: abrazo agradable, él conocía los temas y encima los bailaba a tiempo... a tiempo completo, eso sí. Es solo que mi cuerpo pedía más tiempo dentro del tiempo, o quizás un poco de juego. Y así fue que mi cuerpo, en más de una ocasión, cobró más vida de la que le daban. Mi bailarín se quedó mirando perplejo y mientras bailábamos me dijo: " eres muy activa bailando". Le salió del alma, pero fue tan consciente de que yo podía interpretarlo como un reproche, que se corrigió enseguida y me dijo"... ah, pero a mí me gustan activas".

Con lo cual sucediron tres cosas: una, que el bendito hombre se ganó mi simpatía por siempre jamás; dos, que me obligó a cuestionarme si soy demasiado impaciente bailando y no espero lo suficiente (cosa que no gusta nada a los hombres); y tres, la posibilidad de que además de lo anterior, él hubiera bailado mucho con un tipo de chicas "poco activas". Al pensar en lo que ese hecho puede implicar y sacar mis propias conclusiones, sentí lástima por el hombre, y se ganó mi simpatía aún más.