¡Cuánto se aprende en la barra de las milongas...! Conversaciones interesantes y atrevidas nacen ahí. Los vinos, los cubatas y las cervezas hacen magia sobre la lengua de los milongueros y las milongueras, y las sueltan como nadie. Es así como sentada en aquella silla alta que cojeaba, esta milonguera no pudo evitar oír una conversación a gritos, que finalmente terminó escuchando. Pero no fue sin querer: lo siento, pero todo lo que tiene que ver con tango siempre me parece interesante.
Sonaba una tanda en francés, y de eso hablaban: del tango en otros idiomas.
El tango se ha internacionalizado tanto que los amantes de esta danza maligna no se conforman con la música, sino que quieren que nadie les robe la poesía de sus letras. Por eso las traducen, las inventan, creando así algo nuevo, más o menos distinto, pero también muy hermoso en su sentir. Al fin y al cabo, quieren su trocito del pastel.
Desde aquella vez en la que fui consciente del regalo que supone comprender las letras del tango, una vez que obviamente fui capaz de entenderlas (digo esto porque aunque hablo el idioma, en los tangos abunda el lunfardo), me he molestado en buscar tangos que no conozco en otros idiomas y escucharlos para imaginar lo que dicen tan solo por su música. Ha sido un experimento cuyo resultado me ha sorprendido porque hay música a la que parecen no irle esas letras y letras que parecen desencajadas en su música. Pero sin embargo, me ha ayudado a comprender porqué a veces veo bailar un tango a gente que no comprende lo que dice como si fuera la canción más alegre del mundo, mientras que a mi, por su letra, me hace llorar. Se dejan guiar por la música y lo que les dicta el corazón, y seguro que escuchan, sienten, se emocionan y tiemblan,
pero al no entender la letra, es decir, la poesía que hay en muchos de los tangos, interpretan el tono del tema de forma muy distinta a los que sí entienden la letra.
Quizás por todo esto se traducen los tangos, se crean nuevos, existen en otros idiomas. El tango cambia, y deja de ser el tango que se define no solo por su música, sino también por una cultura y una región geografíca. Aquel tango que a tantos nos enamoró, hoy en día está evolucionando, tomando tantas y diferentes formas, que está convirtiendose en una nueva cultura, que desde hace tiempo, afortunadamente ya no tiene fronteras.
Curiosidades y anécdotas de momentos vividos en la milonga a través de los ojos y experiencias de una milonguera.
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martes, 14 de julio de 2015
Sin fronteras
martes, 23 de junio de 2015
La suerte de entender las letras
Era medianoche, sábado, y esta milonguera que escribe acababa de llegar a una milonga de un país extranjero en el que no conocía a nadie. Se había plantado en la pequeña barra improvisada y pidiendo un vino blanco -que por cierto ya ha aprendido a pedir en varios idiomas, se dedicó a contemplar la pista de baile para entrar en ambiente. Aquel era uno de esos momentos en los que una deja que el vino le mime por dentro, le relaje poco a poco, y según el calor va descendiendo, despierta el alma y las pasiones.
Entonces comenzó a sonar ese tango tan precioso del año 1958 de la orquesta Alfredo de Angelis con Juan Carlos Godoy que dice "...quien tiene tu amor, ahora que yo no lo tengo, díme de quien es, y quien se ha llevado tus besos..." y sin darme cuenta, viajé al pasado, a mis recuerdos, y comencé a cantarlo. En el aquel rinconcito donde creía que nadie veía, dejé que la música me envolviera y con la letra de esa canción, me quedé allí, quieta, sintiéndola, emocionándome. Era mi momento.
Fue entonces cuando sentí que alguien me miraba, intensamente. Al levantar la vista y cruzar la mirada con él, se acercó a mí, con esa clase de expresión que oculta una pregunta, pero sin pronunciar palabra alguna. Lo malinterpreté como una invitación debido a un gesto reflejo que él hizo, con lo cual "acepté" una invitación que no era tal. Llegó hasta mí y en lugarr de guiarme hacia la pista, me sorprendió confesándome que le intrigaba saber qué decía la letra de ese tango para que me emocionaba de tal manera. Después de recuperarme de su inesperada petición, le sonreí y empecé a traducírsela. Fue entonces cuando me di cuenta de la suerte que tenemos los que entendemos las letras de los tangos, porque lo tenemos todo de los ellos: la música y su poesía en forma de letras.
Pasó casi una hora mientras le iba traduciendo al inglés trozos de cada tango que escuchábamos... hasta que tocó una tanda instrumental, en la que como era de esperar, me invitó a bailar. Aquella vez, la poesía no vino de la mano de unas frases dentro de un tema, sino de su maravilloso abrazo y la forma en la que él interpretaba la música. Fue maravilloso. Y lo mejor de todo fue que bailó conmigo tanda tras tanda, hasta que decidí que quería sentir también otros abrazos. Así que le sonreí y le di las gracias. Poco despues fui aceptando una invitación tras otra: supongo que es la suerte que se tiene a veces de ser giri de un lugar en el que los milongueros locales son buenos anfitriones.
Entonces comenzó a sonar ese tango tan precioso del año 1958 de la orquesta Alfredo de Angelis con Juan Carlos Godoy que dice "...quien tiene tu amor, ahora que yo no lo tengo, díme de quien es, y quien se ha llevado tus besos..." y sin darme cuenta, viajé al pasado, a mis recuerdos, y comencé a cantarlo. En el aquel rinconcito donde creía que nadie veía, dejé que la música me envolviera y con la letra de esa canción, me quedé allí, quieta, sintiéndola, emocionándome. Era mi momento.
Fue entonces cuando sentí que alguien me miraba, intensamente. Al levantar la vista y cruzar la mirada con él, se acercó a mí, con esa clase de expresión que oculta una pregunta, pero sin pronunciar palabra alguna. Lo malinterpreté como una invitación debido a un gesto reflejo que él hizo, con lo cual "acepté" una invitación que no era tal. Llegó hasta mí y en lugarr de guiarme hacia la pista, me sorprendió confesándome que le intrigaba saber qué decía la letra de ese tango para que me emocionaba de tal manera. Después de recuperarme de su inesperada petición, le sonreí y empecé a traducírsela. Fue entonces cuando me di cuenta de la suerte que tenemos los que entendemos las letras de los tangos, porque lo tenemos todo de los ellos: la música y su poesía en forma de letras.
Pasó casi una hora mientras le iba traduciendo al inglés trozos de cada tango que escuchábamos... hasta que tocó una tanda instrumental, en la que como era de esperar, me invitó a bailar. Aquella vez, la poesía no vino de la mano de unas frases dentro de un tema, sino de su maravilloso abrazo y la forma en la que él interpretaba la música. Fue maravilloso. Y lo mejor de todo fue que bailó conmigo tanda tras tanda, hasta que decidí que quería sentir también otros abrazos. Así que le sonreí y le di las gracias. Poco despues fui aceptando una invitación tras otra: supongo que es la suerte que se tiene a veces de ser giri de un lugar en el que los milongueros locales son buenos anfitriones.
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lunes, 12 de agosto de 2013
Luna Tucumana
Era el día que tocaba clase privada, yo conducía y mi compañero de baile iba de copiloto alimentando mi alma con versos del libro El Gaucho Martín Fierro.
El viaje dio para mucho y de nuevo fui sorprendida, pero esta vez con una guitarra tocada a través de una aplicación de Internet, en la cual, tras varios intentos, sonó la melodía precedente a los versos gauchos. Luego dedicó tiempo para sacar la melodía de la canción Luna Tucumana... y me la cantó. No se me oía ni respirar, de lo atenta que estuve a la canción. Preciosa por cierto. Os dejo la letra junto a un vídeo de Los Chalchaleros. Espero que la disfrutéis.
El viaje dio para mucho y de nuevo fui sorprendida, pero esta vez con una guitarra tocada a través de una aplicación de Internet, en la cual, tras varios intentos, sonó la melodía precedente a los versos gauchos. Luego dedicó tiempo para sacar la melodía de la canción Luna Tucumana... y me la cantó. No se me oía ni respirar, de lo atenta que estuve a la canción. Preciosa por cierto. Os dejo la letra junto a un vídeo de Los Chalchaleros. Espero que la disfrutéis.
Yo no le canto a la luna
porque alumbra y nada mas
le canto porque ella sabe
de mi largo caminar.
Ay luneta tucumana
tamborcito calchaquí
compañera de los gauchos
en las sendas del Tafi.
Perdido en las cerrazones
quien sabe viditay por donde andaré
mas cuando salga la luna
cantare, cantare
a mi Tucumán querido
cantare, cantare, cantare.
Con esperanza o con pena
en los campos de Acheral
yo he visto a la luna buena
besando el cañaveral.
En algo nos parecemos
luna de la soledad
yo voy andando y cantando
que es mi modo de alumbrar.
(Estribillo)
porque alumbra y nada mas
le canto porque ella sabe
de mi largo caminar.
Ay luneta tucumana
tamborcito calchaquí
compañera de los gauchos
en las sendas del Tafi.
Perdido en las cerrazones
quien sabe viditay por donde andaré
mas cuando salga la luna
cantare, cantare
a mi Tucumán querido
cantare, cantare, cantare.
Con esperanza o con pena
en los campos de Acheral
yo he visto a la luna buena
besando el cañaveral.
En algo nos parecemos
luna de la soledad
yo voy andando y cantando
que es mi modo de alumbrar.
(Estribillo)
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