Tocaba clase privada y yo conducía, con mi compañero de baile de
copiloto. Durante el viaje, en lugar de invitarme a mate o alimentar mi estómago, decidió alimentar mi alma, y para mi
sorpresa sacó el libro El Gaucho Martín Fierro, escrito en el año 1872 por José Hernández.
Sobre
este libro me dijo que era un poema narrativo, por tanto escrito en
verso, con un lenguaje sencillo, pero a propósito para que el más
humilde de la época, el gaucho, pudiera acceder a su lectura.
Os dejo unos versos que él me leyó, con las cuales Martin Fierro, protagonista de la historia, comienza el relato:
Aquí me pongo a cantar,
al compás de la vigüela
que al hombre que lo desvela
una pena estrordinaria,
como la ave solitaria
con el cantar se consuela.
Luego eligió unos versos del capítulo en el que Martin Fierro da lecciones de vida a sus hijos.
Los
hermanos sean unidos
porque ésa es la ley primera,
tengan unión verdadera,
en cualquier tiempo que sea,
porque si entre ellos pelean
los devoran los de ajuera.
Espero que os hayan gustado lo suficiente como para que como a mí, os pique la curiosidad por leerlo.
Curiosidades y anécdotas de momentos vividos en la milonga a través de los ojos y experiencias de una milonguera.
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martes, 6 de agosto de 2013
El Gaucho Martín Fierro
lunes, 29 de abril de 2013
El Bazar de los Abrazos, de Sonia Abadi
Es el primer libro que leí sobre tango.
Habla de las milongas en Buenos Aires, de las conductas y relaciones de milongueros que allí van a bailar, de sus tipos, de con sus códigos y anécdotas, reflejando así la cultura argentina. Ha tenido repercusión en varios países y se han hecho traducciones al portugués, italiano, alemán, ruso y francés. Despertó el interés de antropólogos norteamericanos que lo incorporaron como material de lectura en la Cátedra de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Berkeley.
Lo leí en verano, en mis horas de sol y piscina. Tras una larga búsqueda en internet y dar con un ejemplar en un pequeño comercio de barrio de Madrid, me llegó a casa el ultimo ejemplar que les quedaba, eso sí, sin un capítulo impreso (...así que tengo una joyita de coleccionistas).
Es un libro interesante, algo estereotipado, pero fácil de leer, y divertido. En ocasiones me sentí identificada con alguna situación, por lo que me hizo pasar un buen rato, hasta el punto de soltar alguna carcajada. Supongo que el resto de "lagartijas", que como yo estaban aprovechando los últimos rayos de sol del verano, pensarían que había perdido la cabeza. Pero jamás hubiera dejado de leerlo y reirme a mis anchas.
Así habla la autora, Sonia Abadi, de él: "Hijo natural de una pasión con el tango, apadrinado por los milongueros, acunado por las bailarinas, nació este libro. Robándole al baile el tiempo para escribir y al escribir el tiempo para bailar, ya que el tiempo del trabajo era intocable. Con la picardía de la milonga, la pasión del tango y el vértigo del vals, se hizo este abrazo porteño que quise compartir con cada uno".
Habla de las milongas en Buenos Aires, de las conductas y relaciones de milongueros que allí van a bailar, de sus tipos, de con sus códigos y anécdotas, reflejando así la cultura argentina. Ha tenido repercusión en varios países y se han hecho traducciones al portugués, italiano, alemán, ruso y francés. Despertó el interés de antropólogos norteamericanos que lo incorporaron como material de lectura en la Cátedra de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Berkeley.
Lo leí en verano, en mis horas de sol y piscina. Tras una larga búsqueda en internet y dar con un ejemplar en un pequeño comercio de barrio de Madrid, me llegó a casa el ultimo ejemplar que les quedaba, eso sí, sin un capítulo impreso (...así que tengo una joyita de coleccionistas).
Es un libro interesante, algo estereotipado, pero fácil de leer, y divertido. En ocasiones me sentí identificada con alguna situación, por lo que me hizo pasar un buen rato, hasta el punto de soltar alguna carcajada. Supongo que el resto de "lagartijas", que como yo estaban aprovechando los últimos rayos de sol del verano, pensarían que había perdido la cabeza. Pero jamás hubiera dejado de leerlo y reirme a mis anchas.
Así habla la autora, Sonia Abadi, de él: "Hijo natural de una pasión con el tango, apadrinado por los milongueros, acunado por las bailarinas, nació este libro. Robándole al baile el tiempo para escribir y al escribir el tiempo para bailar, ya que el tiempo del trabajo era intocable. Con la picardía de la milonga, la pasión del tango y el vértigo del vals, se hizo este abrazo porteño que quise compartir con cada uno".
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